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Introducción a los expedientes médicos electrónicos

Escrito por: Jeff Spitzer
Publicado: diciembre 17 2007

Los expedientes médicos electrónicos (EMR) son una forma eficaz para ofrecer asistencia sanitaria de mejor calidad que con los sistemas tradicionales de expedientes en papel. Estos últimos existen desde hace mucho tiempo, y hasta hace poco, la industria de la asistencia sanitaria se negaba a actualizar sus prácticas y usar el formato electrónico. Esto se debe, en parte, a una resistencia al cambio, y en parte a la idea de que el sistema en papel funcionaba muy bien y que no había necesidad de cambiarlo.

Sin embargo, en realidad, las organizaciones de asistencia sanitaria están inundadas con la información de los pacientes, que podemos ver en las pilas y pilas de expedientes en papel que tienen las clínicas y los hospitales.

Además de que manejar esos volúmenes de papel puede ser todo un reto físico, el hecho de depender de ellos significa que hay menos tiempo para dedicarles a los pacientes, y el poco tiempo que queda no es de calidad. No es fácil organizar los expedientes en papel para que sea posible acceder fácilmente a la historia médica, la lista de medicamentos y la historia familiar de un paciente. Muchas veces, los doctores tienen que recorrer varias páginas de información prácticamente ilegible, para encontrar alguna información específica, que puede ser que ni siquiera esté en el expediente o que esté incompleta.

En el peor de los casos, el resultado puede hacer que los médicos hagan el diagnóstico incorrecto y le den al paciente el tratamiento inadecuado. Según un reporte que publicó en 2006 el Institute of Medicine de los Estados Unidos, los errores médicos eran la octava causa de muerte en este país, que ocasiona 7,000 muertes al año y representa un costo estimado de $37,600 millones de dólares (USD) anuales. Según el reporte, cerca de $17,000 millones (USD) tienen que ver con errores que habrían podido evitarse.

Es claro que se necesitaba tener una infraestructura más eficaz; una infraestructura que fuera capaz de almacenar y manejar los datos de los pacientes de forma más centralizada, robusta y flexible. Se logró cuando entró en vigor, en 1996, la Ley de portabilidad y responsabilidad del seguro médico (HIPAA, Health Insurance Portability and Accountability Act) en los Estados Unidos. HIPAA es un conjunto de reglas que deben de respetar los doctores y los proveedores de cuidados de salud. La ley se asegura de que todos los expedientes médicos, las facturas médicas y las cuentas de los pacientes se apeguen a ciertas normas que rigen la documentación, el manejo y la privacidad de la información.

Además, exige que todos los pacientes tengan acceso a sus propios expedientes médicos, para que les puedan hacer correcciones y sepan cómo se usa su información personal o si se comparte con otras entidades. La ley especifica también las formas en que se les notificará a los pacientes sobre los procedimientos que buscan proteger su privacidad.

A principios de 2004, el gobierno federal de los Estados Unidos puso como objetivo que todos los ciudadanos estadounidenses tengan, antes de diez años, su archivo EMR. Para agilizar el proceso, la Ley de calidad de la asistencia sanitaria de julio de 2005 ofreció asistencia financiera para ayudar a sufragar los gastos de implantación.

El nacimiento de EMR

En la década de los 60, un médico llamado Lawrence L. Leed pensó en incorporar toda la historia médica de un paciente, su historia familiar y la lista de sus medicamentos y las alergias de las que sufre, en un lugar centralizado y fácilmente accesible. Entonces la información se enviaría a una estación de trabajo, una computadora portátil, una tablet PC, un asistente personal digital (PDA) o un sistema de reconocimiento de voz para en el que el personal médico pueda buscarla y procesarla. Gracias a este sistema, ahora los doctores tienen la información sobre sus pacientes de una fuente centralizada y en tiempo real, y pueden tomar decisiones directamente en donde ofrecen sus servicios. No obstante dónde y cuándo se trató al paciente antes, el médico puede tener toda su información gracias al sistema EMR.

Los sistemas EMR sirven para automatizar el flujo de trabajo general de las tareas, de manera que permiten aumentar la eficiencia al máximo. Pueden ayudar a:

  • mejorar la forma general en que se trata al paciente
  • simplificar los procedimientos actuales
  • ayudar a reducir los errores médicos
  • mejorar la eficacia en las oficinas y la calidad general de la documentación

EMR permite automatizar distintos procesos, de manera que las organizaciones de asistencia sanitaria han podido mejorar su productividad. De forma concreta, han logrado reducir sus costos de papel, fotocopiado, gestión, transcripción y almacenamiento. Por otro lado, gracias a que la información de los pacientes que está en EMR se almacena de forma compacta en servidores, en formato digital, los hospitales, las clínicas y los consultorios médicos han podido usar el espacio que antes ocupaban con sus archivos y sus sistemas de almacenamiento de papel, para atender a sus pacientes. Además, los médicos y las enfermeras pasan menos tiempo buscando información, así que los pacientes tienen que esperar menos y los médicos pueden dedicarles más tiempo.

Los obstáculos

Como mencionamos antes, uno de los retos de implantar sistemas EMR es el miedo al cambio –que implica una resistencia a hacer las cosas de otra forma. Sin embargo, una vez que se supera este miedo, el personal empieza a darse cuenta de que automatizar las tareas que se hacían manualmente representa para ellos más productividad y menos carga de trabajo. De la misma forma, los profesionales médicos aprecian la ventaja que representa tener la información correcta en el momento adecuado, para darles a sus pacientes el mejor cuidado posible.

Conclusión

Los sistemas EMR se están implantando poco a poco en el sistema de asistencia sanitaria. Gracias a este cambio, se está dando una mejor comunicación entre doctores y pacientes, y esto ayuda a reducir la incidencia de errores en relación con la interacción con los medicamentos y a mejorar la precisión de los diagnósticos.

Sin embargo, a pesar de todos estos beneficios, predominan los sistemas tradicionales de expedientes en papel. Esta situación se ve sobre todo en los hospitales, donde, debido a la tarea aparentemente abrumadora de convertir los expedientes a EMR, se tiende a ignorar o a aceptar las desventajas de los sistemas en papel. Las clínicas y los consultorios médicos están más dispuestos a adaptarse a los sistemas EMR porque manejan menos pacientes que los hospitales.

Los pocos hospitales que han decidido adoptar los sistemas EMR, lo han hecho un departamento a la vez –un proceso bastante largo. Por otro lado, las organizaciones pequeñas de asistencia sanitaria han podido migrar a sistemas ERP de una vez.

Si hacemos una estimación conservadora, podríamos decir que los sistemas EMR ocupan ahora el 20 por ciento del mercado de la asistencia sanitaria. Esta es una porción relativamente pequeña del mercado, si tomamos en cuenta que el concepto existe desde hace 50 años. Sin embargo, sólo desde hace unos 20 años es posible obtener equipo de cómputo poco costoso, y la Web sólo ha estado disponible desde 1992. Al igual que muchas otras industrias, la industria de la asistencia médica se está adaptando a esta tecnología nueva con relativa lentitud. Las prácticas médicas más conocedoras aprovecharán la convergencia de estos factores e implantarán EMR para poder ofrecer un servicio de mayor calidad a sus pacientes.

 
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